Desde el comienzo del fin de la naturaleza, ha comenzado tambíen el fin de la mayor parte de las amenazas externas que ésta presentaba, así se ponen en primer plano los llamados riesgo internos, que son resultado netamente de opciones y decisiones tomadas en el seno de la industria, la ciencia y la política. Lo anterior significa que cada temor que la sociedad nos produce ya no es producto de una naturaleza incontrolable, sino que es creado por decisiones tomadas por personas u organizaciones (o nosotros mismos), esto es, ya no le tememos a la naturaleza como tal, sino a lo que le hemos hecho a ella. De esta forma, los riesgos causantes de todos nuestros temores estallan en el centro de la cotidianeidad y son resultado de todos los esfuerzos para controlarlos.

Con todo lo anterior se proyecta una "Sociedad del Riesgo" (Ulrich Beck), que además se gatilla con el fin de la tradición, esta última es reemplazada con una modernidad e individualidad masivas y que se dejan sentir en cada rincón social, lo que trae como consecuencia que el individuo deba armar su vida en lo privado y público como mejor crea conveniente, sin tener límites ni reglas morales que lo cuarten.

En este esquema se vislumbra un macrobjetivo de la sociaedad occidental, el bienestar, el nuevo sinónimo que se le ha dado a "la felicidad", búsqueda eterna del humano a través de toda su historia cultural.

En este modelo el bienestar es alcanzable a través de un solo camino: el desarrollo económico. Se proyecta así una eterna lucha por alcanzarlo en los países subdesarrollados o tercermundistas -como el nuestro-, y una mantención y perfección de éste en los países que ya lo alcanzaron, todo lo anterior, por supuesto, debe ser adquirido a cualquier costo.

En este punto muchos(as) se preguntarán ¿cuál es el problema?, alcanzar el bienestar para llegar a "ser felices" es un fin absolutamente válido y no tiene nada de malo. Y por supuesto no lo niego, no estoy -y pienso que nadie lo está- en contra de alcanzar el bienestar o lo que tenga su equivalente en otras culturas y sociedades, yo no digo nada del fondo, yo solo me quiero referir a la forma.

El modelo socio-económico actual de gran parte de los países de occidente y ya muchos de oriente, es a base de la explotación (y sobreexplotación) de los recurssos naturales, con una producción de desechos al límite de lo imaginable y con una responsabilidad nula acerca del destino y las consecuencias de éstos. O más bien no una "responsabilidad nula" sino la llamada "irresponsabilidad organizada", este término está referido a que industriales y economistas son los entes básicos que toman las decisiones riesgosas, basados en sus juicios y en la información que les entregan los científicos del caso, pero estas decisiones recaen en políticas de estado (la mayoría de las veces), o son tomadas según el menor costo que permita la ley, por lo que las consecuencias de estas decisiones riesgosas deben ser asumidas por lo políticos y administradores del estado, los que generalmente poseen escasa información sobre el tema en cuestión, y solo dan vagas explicaciones a la opinion pública; de este modo las responsabilidades de pierden en una compleja organización administrativa burocráica, a este conjunto de hechos se les llama "irresponsabilidad organizada".

Para aclarar estos dos puntos un poco mejor (sobreexplotación de los recursos naturales y producción de desechos), hablaremos en un primer lugar y en forma más extensa acerca de la sobreexplotación de los recursos naturales.

A través de toda la historia de la humanidad, se ha sobrevivido a base de la extracción de materias primas de su medio. Esta extracción desde siempre (aunque con algunas pocas excepciones) se realizó bajo la creencia ciega de la pertenencia de la naturaleza a loa humanos -más específicamente al hombre (varon)-, sin verse estos últimos, parte de un único y complejo sistema global. Esta creencia se vió reforzada y estimulada por la aparición de religiones que colocaban a la humanidad como depositaria de una naturaleza que había sido creada para ella por sus dioses. De esta manera, al avanzar las sociedades en el tiempo, devoraban (poco a poco al comienzo y con una inucitada velocidad en nustros días), los recursos naturales que por ignorancia (o simplemente desproecupación), pensaban eran inagotables, y muchos de los cuales ya han desaparecido y otros ya están en vías de una inexorable extinción.

En un segundo punto debemos analizar la desbordante producción de desechos y contaminantes que es provocado por el actual modeo socio-económico. La fuente de energía utilizada en forma casi universal por la sociedad es el petróleo y sus derivados, éste es codiciado por su fácil extracción y aplicación barata (no debe "producirse", sólo se extrae), además de fácil transporte, aunque a todas luces sea el menos indicado, por su acción altamente contaminante (en cualquiera de los usos que se le da), siendo el mayor responsable del exceso de polución en las ciudades y el más desastroso productor de las altas concentraciones atmosféricas de CO2 que han producido el efecto invernadero y el consecuente cambio climático.

De esta forma es fácil apreciar la nula prioridad que tienen fuentes de energía inagotables o renovables (ha diferencia del petróleo que se ha calculado su término en los próximos 80 años, si se sigue extrayendo a la actual tasa) y no contaminantes como pueden ser energía eólica (implementada ya cómo único avastecimiento de luz en un pueblo chileno), o la energía solar (también implementada en Chile en forma individual). Todo lo anterior sin contar la escasa reciclabilidad que tiene la masa de desechos industriales y basura urbana que producen nustras ciudades, (a pesar de que bajo ciertas conductas mínimas podría recuperarse hasta más de un 40% de nuestra basura diaria, esto no se realiza por lo "caro" que resulta para el Estado instaurar planes educacionales y de gestión orientados en esta materia).

Con todo lo anterior, se podría pensar en una visión apocalíptica del destino de la especie humana sobre el planeta tierra, pero no, no se me mal entienda, no creo que en los próximos 100 años se extinguirá la humanidad sobre la faz del planeta (por falta de alimentos, falta de energía o una guerra nuclear), solo propongo que en los próximos 100 años la mayor parte de los recursos naturales que hoy están sobreexplotandose a una tasa voráz, se acabarán y que la ignominiosa cantidad de contaminación y desechos de todo tipo que recibe nuestro medioambiente saturará de sobremenera su capacidad de autolimpieza y regeneración. Pero, a pesar de todo, esto no será un cataclismo, de hecho es probable que gracias a la increíble capacidad de adaptación de la especie humana, ésta sobrevivirá airosa, pero aunque pareciera que se manejan cada uno y todos los factores de riesgo, es solo una ilusión...

 


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